sábado, 12 de abril de 2008

La Impaciencia de Job

Comienza con la siguiente lectura:

http://www.geocities.com/Athens/Marathon/3002/Job.htm


Hay una cosa que nunca te he dicho Señor: En algunos momentos de aquella noche cuando me avisaron que mis hijos e hijas habían muerto, sentí que te odiaba. Te pido perdón por haberte odiado, quizás eso es lo que me separa de tu Condición Divina. En tanto golpeaban a tu Hijo y escupían su Rostro, Tú no decías nada. No tienes corazón, por lo tanto, no te lo rompemos diariamente con actitudes como aquella.

El dolor humano mancilla, nos enfrenta a lo más débil que portamos. Hace de cada día una experiencia diferente y nos obliga a levantarnos como si después de cada sueño fuésemos otras personas atrapando la niebla entre nuestros dedos.

No hay comentarios: