sábado, 12 de abril de 2008

Primera Parte: Preludium


Hay una Cosa Señor:


Los hombres me preguntan insistentemente acerca de las posibilidades de que la técnica pueda aliviar los infortunios de Job. Más aún cuando entendemos que todas las ciencias surgieron con el objetivo de aliviar el dolor, saberes surgidos desde la indigencia, como una busqueda de la salvación, una forma de acallar los ecos de los gritos de la dolorida alma del Job Veterotestamentario.
Diremos que las ciencias han inventado y elaborado progresivamente distintos tipos de analgésicos con el fin de avanzar hacia la Tierra Prometida, donde ya no existirán dolores físicos y desaparecerá el espacio como dificultad.Nos encontramos en la infancia de la evolución científica. Nos impresionamos de nuestros logros, los que no son nada ante la magnificiencia del misterioso universo. Esta Creación ya no nos soporta, no hemos logrado superar las barreras de la maldad.

Recomiendo la siguiente lectura:

http://lasteologias.wordpress.com/2008/04/12/psicologia-de-la-tentacion/

La Impaciencia de Job

Comienza con la siguiente lectura:

http://www.geocities.com/Athens/Marathon/3002/Job.htm


Hay una cosa que nunca te he dicho Señor: En algunos momentos de aquella noche cuando me avisaron que mis hijos e hijas habían muerto, sentí que te odiaba. Te pido perdón por haberte odiado, quizás eso es lo que me separa de tu Condición Divina. En tanto golpeaban a tu Hijo y escupían su Rostro, Tú no decías nada. No tienes corazón, por lo tanto, no te lo rompemos diariamente con actitudes como aquella.

El dolor humano mancilla, nos enfrenta a lo más débil que portamos. Hace de cada día una experiencia diferente y nos obliga a levantarnos como si después de cada sueño fuésemos otras personas atrapando la niebla entre nuestros dedos.